Decidí que tenía que vivir del mar

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Arturo Soto Aguilera salió a los 13 años de su hogar para vivir en una casa abandonada. El futuro que le esperaba era como el de muchos otros niños que viven en riesgo social y en ambientes hostiles, la droga y delincuencia eran parte de lo cotidiano en su entorno. Sin embargo, no se conformó con este poco grato plan de la vida y decidió hacer algo mejor.

Se encantó con el bodyboard y con la ayuda de su abuela terminó el colegio. Años más tarde cursó tres semestres en la universidad para trabajar en el rubro de la metalurgia con el objetivo de ganar dinero, pero se dio cuenta que eso no era lo que realmente quería. Fue entonces cuando decidió comenzar a enseñar bodyboard desde su experiencia a niños y jóvenes que viven hoy lo que Arturo vivió hace algunos años.

¿Qué te inspiró?

Me inspiré en una experiencia que viví cuando era chico . A los 13 años me a vivir a una casa abandonada en una de las poblaciones más peligrosa de Antofagasta, donde mi futuro no sería el mejor,  tal como el de muchos jóvenes en el país. Fue ahí donde tuve la suerte de conocer el bodyboard y enamorarme del océano. La casa en la que vivía quedaba a dos calles de la playa. Un día pesque una tabla y conocí el mar.

Desde entonces cree un lazo con el océano y mi calidad de vida cambió totalmente. Ahí descubrí la fauna marina y me reencontré con el mar. Comencé a bucear,  hacer senderismo y bodyboard. Fue entonces que decidí que viviría del mar y la naturaleza.

¿Cómo se gesta el proyecto Budeo?

Empecé pegando carteles por mi barrio que decían “Se hacen clases de body”. La idea era reunir a los chicos de la población en que yo vivía, que tenía los mismos problemas que yo alguna vez tuve y mostrarles el mar.

¿Cuál era tu motivación?

En un principio quería hacerlo como una forma de ingreso, pero me di cuenta que lo que debía y quería hacer era mostrarles a los niños el océano y encantarlos con él, como una vía de escape a un futuro desalentador. generar un cambio igual como me cambio a mi. y ahí comencé a hacer clases gratis. Fui consiguiendo equipo poco a poco y recaudando pequeños aportes que nos ayudaron con la construcción de un lugar físico para instalarnos la cabañita. Y así nació Budeo. Fue un gran desafío. No solo les enseñé solo bodyboard. Les conté sobre lo importante de la vida, el amor al prójimo y el valor del dinero.

foto budeo

Al poco tiempo los lleve a una competencia a Arica. Había un mundial así que me conseguí un poco de plata y los llevé. Eran 15 niños vestidos diferente al resto, por lo que no pasaron desapercibidos. La organización mundial de este deporte me preguntó qué era este grupo y ahí les conté…

¿Quieres saber cómo es hoy el proyecto Budeo? Te invito a conocer más sobre nuestro trabajo y Dar el Primer Paso para que Arturo pueda continuar el gran trabajo que ha desarrollado. Haz click aquí y podrás aportar a esta causa.

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