INICIATIVA SOCIAL EN DINAMARCA PERMITE ACABAR CON EL DESPERDICIO DE COMIDA.

El desperdicio de comida es un problema de grandes proporciones en el mundo entero. Pero Dinamarca ha logrado reducir la comida que tira a la basura en un 25%. Aquí te contamos como lo logró.

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En una fría noche de verano en el centro de Copenhague, una multitud se agolpa en la entrada de un restaurante llamado Dalle Valle. Son las 22:30 horas. El buffet de la cena se está terminando y la cocina está a punto de cerrar. Pero esas personas, la mayoría de entre 20 y 30 años, van a llevarse los restos de comida que los comensales no quieren. Dalle Valle es uno de los cientos de restaurantes y cafés que figuran en una aplicación llamada Too Good To Go (un juego de palabras entre los conceptos de “demasiado bueno para llevar” y “demasiado bueno para botarlo”), que permite pedir comida para llevar que de otra manera se tiraría a la basura a precios irrisorios. Es un ejemplo de las iniciativas sociales que se crearon en los últimos años para abordar el creciente problema del desperdicio de alimentos. Y Dinamarca va a la cabeza.

Un problema global

Una encuesta gubernamental de 2014 estimó que cada hogar de Dinamarca arroja a la basura un promedio de 105 kilos de comida al año. Las tiendas también descartan alimentos con pequeños defectos estéticos. En toda Europa, 100 millones de toneladas de comida terminan en vertederos cada año, y al descomponerse producen unas 227 toneladas de gases equivalentes a CO2 (lo cual se equipara con las emisiones totales de combustibles fósiles en España). Pero el problema no afecta sólo a los países ricos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que se desperdicia prácticamente la misma cantidad de comida en países en vías de desarrollo que en países industrializados: 630 y 670 millones de toneladas, respectivamente. En total, un tercio de los alimentos producidos para consumo humano cada año -por valor de un billón de dólares- termina en la basura.

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A la vanguardia

Sin embargo, Dinamarca ha reducido sus residuos alimentarios un 25% en los últimos cinco años, según un estudio del Consejo Danés de Agricultura y Alimentación. Su éxito se debe en gran parte a los cambios en los hábitos de los consumidores. Dinamarca tiene más iniciativas que ningún otro país del mundo para hacer frente al problema. La mayoría de su actividad se debe a Selina Juul, una diseñadora gráfica rusa reconvertida en activista de la alimentación, que comenzó un proyecto llamado Stop Spild Af Mad (“Dejen de derrochar comida”) hace ocho años. En 2008, Juul creó una página de Facebook urgiendo a los daneses a que dejaran de desperdiciar comida. Se hizo tan popular que en menos de dos semanas se debatió el asunto en la televisión nacional. Juul fue contratada por REMA 1000, la mayor cadena de supermercados con descuentos masivos del país, para ayudarlos a encontrar formas de frenar el desperdicio de alimentos en sus tiendas. Cada año, se desechan en Dinamarca 29.000 toneladas de pan y pasteles, dice John Rosenlowe, director de marketing de REMA 1000. Para gestionar el problema, la empresa redujo el tamaño de su marca de pan entre un 40 y un 50%, al que también le bajó el precio.

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Vía La Tercera

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