El verdadero origen del Día Internacional de la Mujer.

17155527_1434587379925623_327243255280730036_nCada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Actualmente esta fecha simboliza la lucha de las mujeres por sus derechos y por la igualdad de género. Sin embargo, su origen tiene relación con causas más bien laborales.

Fue en 1910 cuando se estableció el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora, durante la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas, que se celebró en Copenhague, Dinamarca.

La primera conmemoración de este día se llevó a cabo en 1911 en diversos países con el fin de exigir igualdad laboral y mejores condiciones. En esa época, se calcula que la brecha salarial entre géneros era de alrededor de un 70%.

Sin embargo, solo unos días después, el 25 de marzo, la celebración se convirtió en duelo. En una fábrica textil de Nueva York, más de 140 mujeres que trabajaban en el lugar murieron tras un incendio que se ocasionó por las pésimas condiciones laborales que debían soportar.

Muchos creen que producto de esta tragedia se conmemora el Día de la Mujer, no obstante, esto ha sido desmentido por historiadores que explican que la fecha ya había sido establecida años anteriores.

Lo que sí es claro, es que este terrible episodio marcó la lucha femenina e impulsó el código laboral estadounidense.

A lo largo de los años, la causa se extendió al derecho a voto femenino, al fin de la violencia de género y a la mayor participación de las mujeres en política. Si bien se ha logrado avanzar en ciertos temas, aún quedan varios pendientes.

Al cumplirse el centenario de esta fecha, en 2011, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició las funciones de ONU Mujeres, que busca trabajar por la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Su primera directora fue la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Ese año, la organización nombró el 8 de marzo como la fecha oficial del Día de la Mujer en todos sus países miembros.

Fuente: emol.com

INICIATIVA SOCIAL EN DINAMARCA PERMITE ACABAR CON EL DESPERDICIO DE COMIDA.

El desperdicio de comida es un problema de grandes proporciones en el mundo entero. Pero Dinamarca ha logrado reducir la comida que tira a la basura en un 25%. Aquí te contamos como lo logró.

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En una fría noche de verano en el centro de Copenhague, una multitud se agolpa en la entrada de un restaurante llamado Dalle Valle. Son las 22:30 horas. El buffet de la cena se está terminando y la cocina está a punto de cerrar. Pero esas personas, la mayoría de entre 20 y 30 años, van a llevarse los restos de comida que los comensales no quieren. Dalle Valle es uno de los cientos de restaurantes y cafés que figuran en una aplicación llamada Too Good To Go (un juego de palabras entre los conceptos de “demasiado bueno para llevar” y “demasiado bueno para botarlo”), que permite pedir comida para llevar que de otra manera se tiraría a la basura a precios irrisorios. Es un ejemplo de las iniciativas sociales que se crearon en los últimos años para abordar el creciente problema del desperdicio de alimentos. Y Dinamarca va a la cabeza.

Un problema global

Una encuesta gubernamental de 2014 estimó que cada hogar de Dinamarca arroja a la basura un promedio de 105 kilos de comida al año. Las tiendas también descartan alimentos con pequeños defectos estéticos. En toda Europa, 100 millones de toneladas de comida terminan en vertederos cada año, y al descomponerse producen unas 227 toneladas de gases equivalentes a CO2 (lo cual se equipara con las emisiones totales de combustibles fósiles en España). Pero el problema no afecta sólo a los países ricos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que se desperdicia prácticamente la misma cantidad de comida en países en vías de desarrollo que en países industrializados: 630 y 670 millones de toneladas, respectivamente. En total, un tercio de los alimentos producidos para consumo humano cada año -por valor de un billón de dólares- termina en la basura.

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A la vanguardia

Sin embargo, Dinamarca ha reducido sus residuos alimentarios un 25% en los últimos cinco años, según un estudio del Consejo Danés de Agricultura y Alimentación. Su éxito se debe en gran parte a los cambios en los hábitos de los consumidores. Dinamarca tiene más iniciativas que ningún otro país del mundo para hacer frente al problema. La mayoría de su actividad se debe a Selina Juul, una diseñadora gráfica rusa reconvertida en activista de la alimentación, que comenzó un proyecto llamado Stop Spild Af Mad (“Dejen de derrochar comida”) hace ocho años. En 2008, Juul creó una página de Facebook urgiendo a los daneses a que dejaran de desperdiciar comida. Se hizo tan popular que en menos de dos semanas se debatió el asunto en la televisión nacional. Juul fue contratada por REMA 1000, la mayor cadena de supermercados con descuentos masivos del país, para ayudarlos a encontrar formas de frenar el desperdicio de alimentos en sus tiendas. Cada año, se desechan en Dinamarca 29.000 toneladas de pan y pasteles, dice John Rosenlowe, director de marketing de REMA 1000. Para gestionar el problema, la empresa redujo el tamaño de su marca de pan entre un 40 y un 50%, al que también le bajó el precio.

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Vía La Tercera

EL ESCASO BOSQUE DE RUIL SOBREVIVIÓ AL MEGAINCENDIO DEL MAULE.

Es una de las especies de flora más amenazadas del país:

El fuego afectó a 54% de las 350 hectáreas en las que crece. Según los primeros análisis en terreno, los ejemplares adultos resistieron mejor que los juveniles.

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Una de las mayores preocupaciones para los expertos en medio ambiente tras el megaincendio que afectó a las plantaciones forestales de la Región del Maule ha sido saber qué le ocurrió a las plantaciones de ruil (Nothofagus Alessandrii). Este árbol declarado monumento natural y en peligro crítico de extinción es endémico de esa zona y solo crece en 350 hectáreas.

De ellas, 54% fue afectado por el fuego, detalla Moisés Grimberg, jefe del Departamento deConservación dela Diversidad Biológica de Conaf. “Eso no significa que se hallan quemado por completo sino que sufrieron impacto de diversa magnitud, el que debe ser cuantificado”.

Es así como ya trabajan con imágenes satelitales y en los próximos días tendrán los resultados, para posteriormente ratificar la información en terreno. Del total de superficie de ruil, una parte corresponde a plantaciones bajo protección de las empresas forestales, otra está bajo la responsabilidad de pequeños propietarios que no pueden talarlo ni sustituirlo, y finalmente, las que comprenden la Reserva Nacional Los Ruiles, que está bajo la protección directa del Estado.

Allí el fuego afectó a 16 hectáreas en el sector de Empedrado. Grimberg participó en una visita inspectiva del área tras la contención del fuego para constar la severidad del daño. “Comprobamos que fue bastante baja y resistió bastante bien. Por la cantidad de hojarasca que había en el suelo, el fuego pasó muy rápido y no subió a los troncos ni las ramas”.

Destaca que los árboles de mayor tamaño contuvieron bastante bien la intensidad del fuego. No les fue muy bien a los juveniles. “Los árboles más pequeños, especialmente las plantas que estaban germinando, sí fueron afectados por el fuego”. Para el próximo mes tienen previsto un taller con todos los actores relevantes en la conservación de la especie, incluyendo empresas forestales, organismos públicos y centros de estudios. Ahí definirán una estrategia para recuperar lo que se haya dañado o perdido.

Cuenta que ya han contactado a jardines botánicos y centros de semilla nacionales como del extranjero para saber si disponen de semillas para apoyar los procesos de recuperación de la especie en las zonas donde el daño haya sido mayor.

El incendio podría ser una oportunidad para aumentar la superficie cubierta por esta frágil especie en zonas en que el fuego dañó las poblaciones forestales. Eso sí, tiene que ser solo en la Región del Maule, ya que allí están las condiciones de temperatura y agua que requiere la especie.

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Árbol singular

El ruil pertenece a la familia de los nothofagus como el roble, coigüe, ciprés de la cordillera y Lenga, cuya antigüedad se remonta a los tiempos de los dinosaurios. Los ruiles en particular pueden vivir de 200 a 300 años. Sus hojas se distinguen de las de sus otros parientes porque no son tan ovaladas y tienen un corte aserrado.

Sus bosques constituyen una formación exclusiva de la cordillera de la costa con una fauna asociada muy particular. Es así como recientemente se descubrió un insecto conocido como piojillo del ruil, que solamente es residente de esta especie y que controla algunas plagas que puede tener este tipo de árboles.

Vía El Mercurio